En un altozano, a unos 300m al oeste del caserío, está enclavada la iglesia parroquial de Rebolledillo de la Orden, bajo la advocación de San Juan Bautista. Con planta de una sola nave y cabecera cuadrada, presenta muros de mampostería, sencillos pero cuidados. Poco queda de la fábrica romántica, la cabecera fue renovada en época gótica, reutilizando algunos sillares y canecillos de nacela y proa de nave del edificio románico.

La nave pudiera ser románica, aunque no presenta elementos característicos del momento. En el muro sur, precedido de pórtico y al que se adosa otra dependencia, se halla la portada, enmarcada en un arco de medio punto reformado posiblemente en el siglo XVII. A los pies se levanta la espadaña, sobre el hastial, compuesta por un cuerpo recto, con dos troneras que parten de una imposta de chaflán, único elemento que pudiera ser de origen románico, pues otra imposta que decora las esquinas dando paso al piñón de remate, es ya barroca.
Así pues, podemos hallarnos ante una pieza que originalmente pudo levantarse en la época que nos ocupa, pero, como ocurre en tantísimas ocasiones, fue rehecha en siglos muy posteriores.

En el interior llama la atención la «estética de merendero», por desgracia tan habitual en los últimos años: muros desprovistos de sus revocos, que muestran una menuda mampostería con gruesas llagas de cemento gris. Aquí destaca el arco triunfal, que separa totalmente la nave de la cabecera. Es el elemento más claramente románico de todo el templo, aunque de cronología muy tardía.
Es doblado y apuntado, de perfecto sillar. Descansa sobre un pilar también de sillería, rematado por imposta en listel y chaflán.
En el interior de la nave se cubre con una curiosa techumbre de artesa, de entramado de madera de roble y plementería de toba, de factura posiblemente posmedieval.

A los pies del templo, en una pequeña capilla, se encuentra la pila bautismal, hecha de piedra caliza, en forma de copa, de vaso semiesférico y pie cuadrangular, con 120cm de diámetro y 95cm de altura total.
Pudiera ser románica a juzgar por la embocadura en bocel (tanto al interior como al exterior) y una cenefa de tosca decoración geométrica de dientes de sierra, pero el cuerpo, en origen liso, fue retallado en época barroca, decorándose con una gran cruz de floreados brazos, aunque Garbiñe Bilbao considera que esta decoración es original. En este momento posiblemente se hicieron también los pequeños roleos en la cenefa superior, que interrumpen los dientes de sierra justo encima de la cruz.

Texto y fotos de JNG/LMCB

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